La Matanza, 27 de febrero de 2007
Sr. Ministro de Educación, Ciencia
y Tecnología de la Nación
Lic. Daniel Filmus
A raíz de mi carta al Sr. Ministro del 3-11-2006, (dónde le informaba que el Expediente nº 868/04 del Ministerio había sido archivado en la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires), interviene el Director General de Asuntos Jurídicos del Ministerio Dr. Luis A. Quintero, quién en la Providencia nº 739 (a fs. 70 del Exp. Nº 8692/04) dice que “con carácter previo deberá acompañarse (el subrayado es mío) con las presentes actuaciones al Exp. Nº 868/04”. El 27-11-2006, la Dirección de Despacho agrega al Exp. Nº 8692/04 las nuevas actuaciones (de fs. 57 a fs. 70) incluido el requerimiento del Dr. Quintero y lo deriva a la Secretaría General del Consejo Federal de Cultura y Educación. Vueltas las actuaciones al Dr. Quintero, éste emite un dictamen (el 13-2-2007 a fs. 75) teniendo en cuenta en forma exclusiva las constancias obrantes en el Exp. Nº 8692/04 (no en el Exp. Nº 868/04 como había solicitado previamente), y dónde deslinda todo tipo de responsabilidad “por cualquier acto, hecho o documentación que no obre agregado a los autos y que es, por ende, desconocido por este Organismo Asesor”. Siguiendo este criterio, dice que no corresponde “insistir con requerimientos a la jurisdicción local (Provincia de Buenos Aires), elogia la claridad del informe de la Dra. Micelotta (que yo incluí en las actuaciones) y recomienda archivar el expediente “toda vez que las cuestiones expuestas (…) escapan a la competencia específica del Ministerio”. Pues bien, lo que el Dr. Quintero no puede desconocer es la nota cursada (el 9-10-2006 a fs. 55-56) por el Consejo Federal a la Directora Gral. de Administración de la DGCyE Dra. Alicia Fernández, dónde se solicitaba, con carácter muy urgente, información acerca del estado actual del Exp. Nº 868/04 “atento los pedidos efectuados por el Sr. Coordinador de Investigaciones de la Oficina Anticorrupción (…) de fechas 22-3-2006 y 4-9-2006” y que la DGCyE no contestó. Decía también, que el 27-9-2006 envió vía fax a la Secretaría Privada de la Dra.Gral., la segunda de las notas señaladas (el Exp. Nº 868/04, en poder de la DGCyE, fue archivado en Gobernación el 2-10-2006). Esto significa que es la Oficina Anticorrupción (Organismo Público con el cual está obligado a colaborar) la que solicita al Ministerio de Educación un expediente de su órbita y, que no se trata, en este caso, de una simple derivación a la jurisdicción local de una petición de “un ciudadano de la República”. Por todo lo expuesto, solicito a Ud, desestime el Dictamen nº I-256 del Director Gral. de Asuntos Jurídicos, continúe con las actuaciones referidas a los Expedientes nº 868/04 y nº 8692/04 de su Ministerio y colabore con los requerimientos de la Oficina Anticorrupción del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.
Saluda muy atentamente,
Héctor Corvalán
Nota: Adjunto 5 folios. Carta Expreso Plus EU745518151AR
Joyce mantuvo otra relación con el psicoanálisis, o mejor dicho con un psicoanalista, y en esa relación personal, en una anécdota, se sintetiza un elemento clave de la tensión entre psicoanálisis y literatura. Joyce estaba muy atento a la voz de las mujeres. Él escuchaba a las mujeres que tenía cerca: escuchaba a Nora, que era su mujer, una mujer extraordinaria; escuchándola, escribió muchas de las mejores páginas del
En los mundos familiares, el pasado prevalece sobre el presente y el futuro. El pasado no tiene otras posibilidades; éste es siempre complejidad reducida. Por lo tanto una orientación a lo pasado puede simplificar el mundo y volverlo inocente. Se puede suponer que lo familiar permanecerá, que lo confiable resistirá la prueba una vez más y que el mundo familiar continuará en el futuro. Y esto es de manera general una hipótesis verosímil, ya que todos los hombres dependen de ella y nadie se encuentra a sí mismo teniendo de repente que hacer todo de diferente manera. La humanidad no puede confiar su propia experiencia vivida, al pasado. Los elementos esenciales de la experiencia deben representarse en la historia, ya que la historia es la forma más importante de reducir la complejidad. Por este medio, la dimensión temporal con respecto a lo que es pasado, resuelve un problema que pertenece estrictamente hablando a la dimensión social: la exclusión de la acción inesperada. La naturaleza socialmente contingente del mundo es con ella oscurecida, de modo que en el mundo familiar la construcción social inevitable del sentido permanece anónima. Comparado con esto, la confianza se orienta al futuro. Por supuesto que la confianza solamente es posible en un mundo familiar; necesita a la historia como trasfondo confiable. No se puede dar confianza sin esta base esencial y sin todas las experiencias previas. Pero aparte de ser sólo una inferencia del pasado, la confianza va más allá de la información que recibe del pasado y se arriesga definiendo el futuro. La complejidad del mundo futuro se reduce por medio del acto de confianza. Al confiar, uno se compromete con la acción como si hubiera sólo ciertas posibilidades en el futuro. El actor une su futuro en el presente con su presente en el futuro. De esta manera ofrece a otras personas un futuro determinado, un futuro común, que no emerge directamente del pasado que ellas tienen en común, sino que contiene algo relativamente nuevo.
Quien constituyó la relación con el psicoanálisis como clave de su obra es quizás el mayor escritor del siglo XX: James Joyce. Él fue quien mejor utilizó el psicoanálisis, porque vio en el psicoanálisis un modo de narrar; supo percibir en el psicoanálisis la posibilidad de una construcción formal, leyó en Freud una técnica narrativa y un uso del lenguaje. Es seguro que Joyce conocía 